Horas antes
—La estamos perdiendo— Eros escucho, que decían y como pudo abrió los ojos.
— M.mi espo.esposa. — dijo débilmente
—Calmese señor va a estar bien— se sintió somnoliento pero aún así pudo hablar, subió una mano a su costado y sintió la barra de metal. — mi co.corazon, denle m.mi corazón, si el iba a morir lo haría sabiendo que su mujer iba a poder vivir con su corazón, ella merecía ser feliz aún si el no estaba a su lado, le quedaría la satisfacción de que con ella estaría una parte