Cuando Lorenzo estaba a punto de cruzar la calle, una figura encantadora se acercó por detrás. ¡Sorprendentemente, era Quintina, y aún llevaba puesto el disfraz sensual de antes, destacando sus delicadas curvas de manera muy llamativa!
—Doctor Reyes, sobre lo que pasó antes, ¡fui yo la que actuó mal! ¡En este momento, te pido disculpas! —le dijo Quintina con una expresión bastante juguetona.
Lorenzo la miró con calma y respondió:
—Señorita Barceló, no hace falta que te disculpes. Cualquiera en