Ni hablar de Javier, el presidente del consejo, y Luis, el director financieros, las posiciones de los miembros de la familia Silva no eran inferiores a las de Yelena y controlaban todos recursos clave.
—Entonces, si quieres deshacerte de ellos también, ¿el primer paso sería que tú te conviertas en presidenta? —le preguntó en ese momento Lorenzo, tratando de entenderlo.
—Algo así. Pero, aunque mi padre es un verdadero incompetente, fue nombrado por mi abuelo y es muy difícil destituirlo —le dijo