La atmósfera se volvió algo extraña. Yelena fingió no ver nada. Solo Lorenzo levantó la barbilla con altivez y se rió burlonamente.
—Has estado muy ansioso por verme perder un brazo, ¿verdad?
Baltasar, con el rostro totalmente pálido, le dijo:
—¡Soy el jefe de la oficina de Ingeniería!
—¡Nada cambiaría incluso si eres el príncipe!
Lorenzo le dio una feroz patada, el hombre vomitó una mezcla de alcohol y tónicos en el acto.
—¡Cof, cof…!
Baltasar cayó estrepitosamente al suelo, retorciéndose de d