¡Cómo era esto posible! Nadie podía en realidad creer lo que veían frente a ellos: ¡Iñigo se había meado encima!
Iñigo estaba empapado por completo en sudor, incapaz de moverse, él... él tenía miedo a morir.
¡Jajaja…!! De repente, resonó una risa franca y desenfrenada en toda la sala. Era preciso Lorenzo riéndose a carcajadas.
Todos quedaron estupefactos. ¿Cómo se atrevía a burlarse en público de Iñigo? ¿Estaba realmente loco? Incluso si se había meado encima del miedo, ¡nadie se atrevería a