—Intenta ladrar como un miserable perro —le dijo Lorenzo de nuevo.
—¡Guau guau! ¡Guau guau guau!
Sin dudarlo ni un solo momento, Pablo se lanzó al suelo imitando los movimientos de un perro, haciendo la imitación de una manera perfecta.
Lorenzo se quedó totalmente boquiabierto. ¿Ese era el mismo tipo que era tan despreocupado, con las manos en los bolsillos y los lentes puestos?
¡Guau! Si una persona se humilla lo suficiente, ¡realmente se convierte en un ser invencible!
—Como eres el hermano de