¡Pum! Felipe se quedó paralizado al instante, y en su rostro pudiendo evidenciarse su rabia.
—¿Qué dijiste? ¿Que soy débil? ¿¡Yo!?
Casi al mismo tiempo que hablaba, su palma estalló en un arco eléctrico de cientos de miles de voltios, derritiendo por completo los edificios circundantes con su calor abrasador. ¡Esa fue la grave consecuencia de enfurecer a Felipe! Desde el principio, ¡había planeado usar todo su poder para destrozar al chico que se encontraba frente a él!
—¡Entonces abre bien tu