—Tío, no importa cuánto dinero hayas recibido de la familia Castañeda, ni cuánto quieras halagarlos a ellos, ¡nunca voy a estar de acuerdo con este asunto! Mientras yo siga siendo el gerente ejecutivo del grupo Prosperidad, ¡la fórmula de belleza no será compartida con ninguna otra empresa! —declaró Yelena con gran determinación.
Luis se enfureció al instante, su rostro palideció de rabia.
—¡Maldita sea, me estás difamando! ¿Cómo te atreves, bastarda...?
Yelena no se volteó ni una sola vez, se m