Lo supo Diana primero.
No porque lo buscara. Porque Diana, en su proceso de escribir el artículo sobre las consecuencias del caso McKenzie en el sector de inversiones, había rastreado a las personas que habían sido parte del sistema McKenzie y que ahora vivían con lo que quedaba después de que el sistema colapsara.
La llamó un jueves por la tarde.
—Margaret está trabajando en un refugio de mujeres —dijo.
Lo procesé durante un segundo.
—¿Voluntaria?
—Voluntaria. —Una pausa—. Desde hace tres mese