Mundo ficciónIniciar sesiónJeremith perdió la noción del tiempo, las horas transcurrieron como minutos, y llegó a la mansión casi a las once de la noche. Vera lo sorprendió esperándolo en su habitación.
—¿Qué haces en mi habitación abuela?
—Te he estado esperando por horas
—¿Y por qué? ¿Ya no puedo salir hasta tarde como si fuera un niño?
—Bridget vino en la tarde.







