22

A mitad de la noche el pequeño Thomas estaba tirando de la camiseta de mi pijama logrando despertarme. Me froté los ojos y me senté en el borde de la cama tras quitarme los brazos de Jax de encima.

— ¿No puedes dormir? —le pregunté somnolienta. 

Él agitó la cabeza asintiendo mientras se frotaba los ojos. No había ropa de su talla, pero al parecer era como su hermano, y Thomas dormía sin camiseta y en

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