El viernes terminé todo en la oficina, hemos hablado con los clientes de Rusia y todo parece ir muy bien, es posible que pueda encontrarme con ellos en Moscú en unas semanas para llegar a los acuerdos finales y firmas de los convenios, estaba saliendo al estacionamiento cuando en la entrada me sorprendió ver a Aleks esperando.
–¿Qué haces aquí? –sonreí al acercarme.
–Que extraña manera de saludar –se burló al darme un beso corto.
–Es que me sorprendiste, no te esperaba.
–En eso consisten las