–Ojalá no hayas esperado mucho.
–Me gusta esperarte –mencionó.
No tengo idea si fue cosa mía o enfatizó el esperarte.
–¿Supongo que quieres conocer la ciudad? –dudé.
–Para ser sincero, ya la conozco –mencionó –. Aunque estoy abierto a nuevas opciones para ir a cenar.
–De hecho un amigo me recomendó unos lugares donde sirven buena comida, ¿Quieres ir a uno de esos lugares hoy?
–Tú dime y yo conduzco.
Sonreí con la seriedad que dijo esas palabras, parecía algo gracioso de su parte aunque s