Capítulo 30

—¡Vaya!— el asombro en las facciones de Matt me hace querer golpearlo— no eres tan fea ahora que ya no estás bañada en sudor.

Una risita nerviosa se me escapa, pero me obligo a enseñarle mi dedo medio para que no se de cuenta de mi nerviosismo y así no comience a fanfarronear.

—Le aviso a mi padre que voy a salir y luego nos vamos ¿De acuerdo?— el chico que ahora se encuentra a mi lado asiente en mi dirección— ¿Sabes qué? Vamos, me vas a acompañar y así t

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