LA REINA DEL MAFIOSO. Capítulo 34.
La cabeza no daba para mucho, las emociones estaban a flor de piel, la compañía no se sentía como tal, pues para que Aarón sintiera que en verdad aún quedaba algo, debía por lo menos ver a alguien que le importaba. Uno.
Solo suplicó por la voz de uno de ellos.
Dejar de pensar que su hermano menor estaba muerto, pero todo apuntó a que sí era así. Uno de los cuerpos tenía esparcida mucha sangre encima y cada vez que las pruebas se hicieron arrojaron un sí que no quiso aceptar.
__ Señor...
__ ¿