Extra: Una conclusión necesaria.
Las luces fueron encendidas y Vanessa reconoció esa casa como aquella en la cual vivió durante dos décadas, su madre moviéndose atrás de ella cuando era una niña, intentando quitarle la manzana para que comiera su comida.
Los cuadros en las paredes donde aparecían ambas junto a su padre. Él llenándola de flores desde que se casaron hasta el último día de su vida. Ese amor que ella soñó tener, pero su matrimonio fracasó, su vida se desmoronó, su voz soñadora se perdió. Ya no era la Vanessa que