Extra: tatuaje del alma.
Adrián bajó del helicóptero con el maletín que contenía en su interior la nueva invención que habían por fin terminado.
Esta tenía un solo destino. Unas manos que aunque no lo supieran, ya tenía algo netamente suyo.
La fachada para ese sitio era lo suficientemente convincente, como para pasar desapercibido en ese lugar. Una cueva en las sombras que las copas de los árboles brindaron.
Agua corriendo por el piso, paredes de piedra y una profundidad en la cual debían bajar con cuerdas, las cual