Epílogo.
Adrián observó el horizonte desde su balcón. Mucho había ocurrió desde la última vez que estuvo en ese sitio.
En ese momento solo contaba con diecisiete años, ya hacía diez años que eso sucedió.
Trabajaba en un supermercado para ayudar a su hermano y madre adoptiva con sus gastos, tratando de mantener una vida que sabía que no era suya, pero igual soñó con que jamás se terminaría.
Él no era de ser alguien sentimental, jamás lo fue. Pero volvió a esa mañana cuando se despidió de Silvia, yendo