Despertar con un gato dormido en su espalda ya era parte de la rutina de Adrián, cada mañana era lo primero que sentía, por lo que no se le hizo extraño oír la puerta ser abierta, siendo Valentina quien entró y lo tomó cuidando de no hacer ruido.
__ Que se vea cómodo no quiere decir que tengas que venir todos los días. - lo regañó saliendo de puntillas, en tanto él se giró en la cama para verla cerrar la puerta con mucha suavidad.
Su herida en su brazo ya no dolía tanto, pues la misma mujer q