Este golpe no lo mataría al hombre, pero le daría tiempo para protegerse. ¡Por el bien de su hijo, tenía que luchar!
—Tú...
El hombre se agarró el pecho, el dolor y el miedo lo hicieron entrar en pánico. Todo lo que quería era ganar algo de dinero hoy; no tenía intención de arriesgar su vida por ello.
—Nadie puede lastimar a mi hijo, ni siquiera Ezequiel.
Aurora sacó el cuchillo quirúrgico y lo tiró a un lado. Con pasos tambaleantes, se movió rápidamente hacia la puerta del quirófano. Al abrirla