La voz suave de Jazmín resonó a través del auricular, y a través de la puerta, Aurora escuchó la familiar voz sonando calmada,
—Fue solo un pequeño asunto, ya está resuelto.
¡Un pequeño asunto!
Bueno, en su mente, solo estaban Jazmín y ese niño. Todo lo demás eran solo pequeños asuntos.
Dentro de la villa, Jazmín colgó el teléfono, miró el yeso en su mano izquierda que colgaba sobre su pecho, y una sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios. Lo que ella quería, nadie podía arrebatárselo.
—M