Mencionar lo ocurrido la noche anterior hizo que Aurora se sintiera un poco incómoda. Cuando Ulises mencionó eso, ella estaba demasiado ocupada lidiando con sus propios problemas como para pensar en otra cosa. Pero ahora él estaba justo enfrente de ella, y no podía fingir que nada había pasado.
Justo cuando no sabía cómo responder, su brazo fue golpeado suavemente. Camila, con una sonrisa de oreja a oreja, estaba mirando a Ulises.
—Querida, ¿no me vas a presentar a este guapo caballero?
Aurora