Yago claramente notó que algo no estaba bien en el ambiente. Miró hacia arriba, su pequeña mano agarrando el dedo de Jazmín.
—Mamá, ¿quién es esta señora?
—Ella es alguien a quien papá no quiere más— respondió Ezequiel antes de que Jazmín pudiera decir algo, su mirada fría y burlona, sacando un fajo grueso de billetes de su billetera y arrojándolo al dueño de la atracción. Levantó las cejas con malicia, pasando su mirada sobre el oso grande y la pequeña escultura de madera que Yago había elegid