—¿Debería llamar para preguntar?
—No lo hagas. He intentado varias veces, pero siempre da señal de ocupado— respondió Camila. Si el tráfico no estuviera tan congestionado, Aurora ya debería haber llegado a su apartamento. Cuando se despidió, le había pedido específicamente que llamara al llegar a casa, pero ahora ni siquiera podía hacer una llamada.
Esta realización la hizo aún más inquieta. Hizo un gesto al conductor para que se detuviera, sacó un billete rosa de su billetera y se lo entregó.