Camila se puso de pie con su copa en la mano, su delgado brazo no olvidó engancharse al cuello del guapo que le acompañaba en la mesa.
—¡A todos! ¡Brindemos primero por la sabia decisión de nuestra jefa!
—¡Salud!
Todos se levantaron y Aurora se quedó en medio de la multitud, con su vaso de jugo de naranja destacando entre los vasos de vino de los demás.
—Señorita Guzmán, ¿cómo es posible que no tome alcohol en un momento tan alegre? Vamos, cámbielo por vino— instó Tiffany, tomando una botella d