Aurora estaba en la oficina revisando los últimos avances de productos cuando Camila entró sin golpear la puerta, asustándola.
Cubriéndose el pecho con la mano, frunció el ceño.
—Después de todo, soy tu jefa, y además estoy embarazada, así que no siempre me asustes de esa manera.
—Simplemente no pude contenerme. Esa pareja adúltera, si tan solo hubiera sabido ayer, debería haber...— Camila murmuró, con la cara ardiendo de vergüenza, pero se detuvo a medio camino al recordar lo que había hecho a