43
Las gotas recorrían la ventana, esos viajes eran más largos cada vez, no cómo el primero en que llegué entusiasmada a toda prisa. Miraba por la ventana, haciendo figuras diversas sobre el empañado vidrio, cada cierto tiempo daba un vistazo a mi celular, acción que me desanimaba al no ver nada diferente más que el cambio de hora. El último mensaje de Val había llegado hacía ya quince días, cumpliendo entonces un mes de haberse marchado, por lo que según era un trabajo importante, anunciando despu