Capítulo 35: El fantasma de Milán
Esa noche, el ático estaba en silencio. Lucas, Leo y Sarah se habían ido temprano para celebrar el éxito de la flota naranja. Solo quedaban las cajas de pizza vacías y dos copas de vino a medio terminar sobre la mesa de mármol.
Damián estaba sentado en el sofá, mirando la televisión apagada. Su reflejo oscuro le devolvía la mirada.
En su mente, solo veía una cosa: el sobre blanco ardiendo en el plato de su abuelo.
Había hecho lo correcto. Había defendido a su e