Jimena miró a Santiago con todo el desprecio y odio del que su agotamiento lo permitió. ¿Cómo diablos se atrevía? Había arruinado su fin de semana y además los había unido para compartir la desgracia. Era mucho el tiempo que pasaban juntos en el trabajo y también fuera de el reuniendo pistas, ¿Por qué también verlo en su día libre? Lo odiaba por eso.
Para su desgracia debía asistir a esa cena. Sentía cariño por la futura novia, aunque también mucha pena. Si el amor era capaz de hacer que una p