A medida que los minutos pasaban el enojo de Jimena aumentaba y el culpable era Sánchez, ¿Cómo podía asegurar que ella pediría llegar más lejos? El oficial se negaba a irse, esa lucha de poder le daba sentido a su vida. Luego de su divorcio dejó que el trabajo absorbiera su tiempo y energía por completo, no podía ni pensar en otra cosa. El caso que más odiaba, el del violador, era también al que se había aferrado buscando no sentirse tan miserable. Le gustaba también pasar el tiempo con Jimena,