En un momento llamó a Silvina, porque tenía dudas sobre unos productos.
-¿Y mi primo?
Siguió trabajando, aunque con mucha pena.
-No sé en dónde está.
-¿Qué hizo ahora, el idiota?
-Después te cuento.
-Acordate que por los celos que le podés provocar, cae como un chorlito.
-Gracias por tus palabras, pero no creo que sea así…ahora mismo, supongo que está con alguién más.
Cortó porque terminaría llorando y tenía que cerrar un trato sumamente importante para Rebli.
Terminó por cerrar un negocio de v