Las chicas comenzaron una vida distinta, una que nunca imaginaron que existía, sin golpes y sin miedo a ser violadas.
Nunca pensaron que los sueños que tenían, se podrían hacer realidad.
Tenían planes para su futuro y estaban casi seguras que iban a ser muy felices, ellas, de niñas, no conocían esa palabra.
Se acercaron, juntas, al colegio, para pedir el certificado donde constaba que habían terminado la escuela secundaria para poder iniciar los trámites en la facultad.
Ambas se decidieron por