Loana estaba nerviosa, pero al ver que en el altar, Sebastián la estaba esperando con su sexi sonrisa y mirándola descaradamente, como lo hacía siempre, se le pasaron los nervios, la recibiría el gran amor de su vida.
-Cuidala mucho.
Le dijo el padre de Lía al entregarla a su marido.
Sebastián le sonrió.
-Cielo, te vi entrar y te juro que estoy en el paraíso.
Le dijo el sexi licenciado en economía a su atractiva esposa.
-Te amo.
Le respondió ella.
El cura inició con las palabras usuales el casa