Alyssa
Observé la mesa con precisión y luego volví la mirada hacia la decoradora.
—Me gusta el color. —Dije pasando hacia la segunda mesa. —Pero es muy claro para mi gusto, pero aquel...—Mis dedos señalaron la mesa con manto rojo que se encontraba al otro lado del jardín.
—El manto rojo es muy lindo, Señorita Beckham. —Asentí con la cabeza sonriente. —Pero no creo que luzca bien si todo lo decoramos de rojo.
Solté una risa sin gracia.
—¿Cómo te atreves a decir eso? —La observé con incredulidad.