Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando llegamos a la casa de Ángela, nos recibe su mamá tan afectuosa como mi propia amiga.
-Luna, preciosa. ¿Cómo has estado? ¡Mira cómo estás de grande! ¿Cuánto tiempo ha pasado ya?- me dice efusiva dándome un caluroso abrazo aquella señora bajita y gordita, quien siempre está en mis recuerdos con u







