El mediodía se había asentado sobre la ciudad, pero dentro de Rivera Corporation no había señales de que el ritmo disminuyera. El piso ejecutivo zumbaba con reuniones urgentes, teléfonos que sonaban y conversaciones centradas en un solo proyecto: el Distrito Inteligente Horizon Bay.
Desde la ceremonia de firma, el proyecto se había convertido en la máxima prioridad de la corporación. Los departamentos trabajaban sin descanso para cumplir plazos, los ejecutivos revisaban informe tras informe y c