Afuera del recinto reinaba un caos perfectamente controlado.
Los periodistas se agolpaban detrás de las barreras de seguridad, lanzando preguntas a ejecutivos, inversionistas y funcionarios gubernamentales que iban llegando. Los destellos de las cámaras iluminaban sin descanso la entrada principal mientras lujosos vehículos se detenían uno tras otro.
Algunos asistentes respondían con una breve sonrisa.
Otros ignoraban por completo a la prensa.
Los conductores dejaban a sus pasajeros antes de re