ALEX
—Joder, pues está buena que te cagas. —Finch sabe bien lo que dice—. Raro me parece que no te la estés intentando follar.
—Lo intenté en la reunión de antiguos alumnos de la semana pasada. Me mandó muy a la mierda.
Se descojona y vuelve a meter la cabeza en el motor de la furgoneta.
—Te ha perdonado que era lo que querías, ¿no?
Sí, y he dormido extrañamente bien. Compartir un rato con ella me sentó bien. Me perdonó. Es un gran desquite, como si respirara mejor ahora.
—Sí. Aunque no sé, tío