ALEX
Enciendo mi teléfono. Han pasado casi veinte minutos desde que me ha dicho que ya bajaba. Me estoy replanteando ir a buscarla cuando la veo salir. Desde que esta mañana me ha enseñado una foto de ese vestido he estado fantaseando con cómo le quedaría, y lo hace mejor de lo que jamás hubiera creído. Como en realidad esperaba, Maya es más suelta en esta ciudad atreviéndose a usar esta clase de vestidos. Está preciosa y ya no es solo por lo mucho que me gusta su figura bamboleándose de lado a