ALEX
—¿Podemos hablar de lo que pasó ayer?
Subo el volumen de la música y no levanto la cabeza del libro. No quiero hablar con Denver. Ni con él ni con nadie. Si he llegado y me he encerrado aquí es por algo.
—Fuera.
—Alex...
—He dicho que fuera, Denver, no me jodas ahora.
No me hace ni puto caso. Cierra la puerta y se hunde en el puff de cuero que tengo echado a un lado de la máquina recreativa. Decido ignorarlo y seguir a lo mío.
—No has bajado a comer. ¿No quieres ver a mamá?
Ver a mi madre