MAYA
No sé a dónde nos va a llevar esto. Sea como sea hoy ya estoy aquí y Alex me gusta tanto que no quiero pensar en otra cosa que no sea en pasármelo bien con él. Mañana tendré mucho tiempo de organizarme en el camino de vuelta a Seattle.
Para evitar que los pensamientos se me arremolinen me llevo la botella a los labios. El whisky me quema la garganta; me recuerda a las mini-botellas que Anna y yo compramos para poder pasar alcohol a las discotecas.
—Ah... Mira, —Alex señala al resto de chic