MAYA
El día es bastante aburrido si estoy sola. Bueno, está Mary pero desde que se ha despertado no saca la cabeza de su nuevo teléfono. La veo deambular, seguramente hablando con Denver, y casi se cae encima del árbol de Navidad. Levanto mi teléfono, nada de Alex y los dedos me tiemblan intentando escribir. No quiero molestarle, sé que está trabajando. Odio creer que pueda mirar el teléfono y pensar: << ¡Qué pesada! >> ¡Dios! ¿Por qué es tan difícil?
Cuando me suena el teléfono me lanzo a coge