Me costaba creerlo, pero esa letra era inconfundiblemente suya - ¡igual a la firma que usó cuando acordamos el préstamo de 30 millones durante aquella cena!
Dios mío... Mi mente se llenó de preguntas sin respuesta. ¿Cómo me había encontrado Lucas? ¿Por qué me trajo a casa? ¿Cuándo se fue? Y esos fragmentos en mi memoria - los abrazos, el contacto cercano, incluso los besos... ¿Habían sido un sueño o realmente sucedieron?
Pero lo más sorprendente era que alguien de su posición social hubiera esta