Me aguantaba la risa imaginando a mi amiga enloqueciendo, pero no me atrevía a reírme abiertamente.
Cuando la noticia se hizo pública, Sofía me había preguntado qué había pasado realmente, y yo le dije que había pedido prestados los 30 millones para no quedar mal frente a Antonio.
Ahora estaba claro que Sofía jamás se tragaría esa historia.
WhatsApp seguía sonando, pero con Lucas sentado frente a mí, no podía seguir pegada al celular charlando, sería una falta de respeto.
Así que dejé de respond