—Ya está bien, regresa a cuidar al niño. Yo me quedo aquí. Descansa bien esta noche y mañana trae a Cachetoncito. No hay prisa por una noche más.
Apenas mi tía terminó de hablar y antes de que pudiera responder, sonó mi teléfono.
Al mirarlo vi que era Sofía, y mi primera reacción fue pensar que mi hijo había despertado y ellas no podían manejarlo.
—Sofía, ya voy para allá —me adelanté al contestar.
Sin embargo, Sofía hizo una pausa, como tartamudeando: —María, eh... ejem, tú...
Su manera de habl