Qué mala suerte encontrármela justo aquí. Jamás hubiera imaginado que al llegar a Milán, apenas pisando el hotel, me encontraría con alguien conocido.
Nuestro grupo entró al hotel empujando las maletas cuando, frente a nosotros, apareció Daniela charlando animadamente con unos extranjeros, a punto de salir.
Me quedé sorprendida en silencio.
Apenas el día anterior nos habíamos encontrado en la casa de los Montero, cuando ella todavía estaba en el país.
¿Cómo es que en un abrir y cerrar de ojos, h