Pero Claudia no era tan obediente.
Miró a la multitud y gritó: — ¡Thiago! ¡Thiago, sálvame!
Un joven salió entre la gente, medio cubriéndose el rostro, tímido, como si temiera ser reconocido.
Refunfuñando, apareció: — Claudia, ¡me has hundido! Si hubiera sabido que venías a vengarte de María, ni de broma te traigo. ¿Olvidaste que estás en libertad condicional?
Lo conocía.
Era el primo de Claudia, sobrino de Marta, Thiago Morales.
En cuanto apareció, la mirada fría de Lucas se dirigió hacia él: —