Seguí la mirada de Lucas hacia la gabardina en el suelo. La zona salpicada por el ácido estaba severamente carbonizada, como si hubiera sido quemada con fuego directo.
Me estremecí al pensar qué hubiera pasado si esa cosa me hubiera caído en la cara, o peor aún, en la cabeza o cuello de Lucas...
—¿Dónde está Mariana? —preguntó Lucas de repente.
—Estaba aquí hace un momento —respondí, y de pronto sentí un escalofrío— ¡¿Y si le cayó ácido?!
Varias personas habían sido afectadas y todas corrieron h