Mi sonrisa se desvaneció.
—Este camino lo elegiste tú.
Hubo otro silencio antes de que respondiera derrotado:
—Da igual... por más que me resista, no puedo cambiar el resultado... Eres más despiadada de lo que imaginaba, realmente me sorprendiste.
Esta vez fui yo quien guardó silencio.
Él me lastimó primero, me acorraló sin salida, y ahora me acusa de ser cruel.
—Retiraré la demanda si aceptas el acuerdo extrajudicial. Dejémoslo así —dijo Antonio, con aire de perdedor queriendo terminar todo.
Pe