Aquel breve sueño fue dulce y reconfortante, no sé si por estar cerca de Lucas.
—¿Puedes caminar? —Después de estacionar, Lucas bajó primero y rodeó el auto para abrirme la puerta.
Probé mi pierna: —Sí, puedo. La acupuntura me ha ayudado.
Debo admitir que el médico que Lucas consiguió era realmente experto.
La acupuntura parecía aterradora, pero su efecto era sorprendente. Después de un tratamiento, el dolor había disminuido notablemente.
Lucas asintió, esperándome junto a la puerta y ayudándome